{"id":585,"date":"2015-11-19T08:25:20","date_gmt":"2015-11-19T08:25:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.smbosque.es\/polentzihistoria\/?p=585"},"modified":"2015-11-19T08:25:20","modified_gmt":"2015-11-19T08:25:20","slug":"laocoonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.smbosque.es\/polentzihistoria\/2015\/11\/19\/laocoonte\/","title":{"rendered":"Laocoonte"},"content":{"rendered":"<div id=\"contentwrap\">\n<div id=\"content\" class=\"list-post\">\n<article id=\"post-8413\" class=\"post clearfix cat-36 post-8413 type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-historia-antigua has-post-title has-post-date has-post-category has-post-tag has-post-comment no-post-author\">\n<figure class=\"post-image \"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/locoonte-978x400.jpg\" alt=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" width=\"978\" height=\"400\" \/><\/figure>\n<div class=\"post-content\">\n<p class=\"post-meta entry-meta\"><span class=\"post-category\"><a href=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/categoria\/historia-antigua\/\" rel=\"category tag\">Antigua<\/a><\/span><\/p>\n<h1 class=\"post-title entry-title\"><a title=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" href=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/troya-laocoonte-grecia-la-serpiente\/\">De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente<\/a><\/h1>\n<p class=\"post-meta entry-meta\"><span class=\"post-comment\"><a href=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/troya-laocoonte-grecia-la-serpiente\/#respond\">0 Comment<\/a><\/span> 18\/11\/2015<\/p>\n<div class=\"share clearfix\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"before-content-widget\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"entry-content\">\n<div id=\"google-ads-BjFS\" class=\"GARD gard_group_2 async_mode ver2.4.7 ad_unit ad_unit_0\">\n<div id=\"GARDasync_BjFS\" class=\"\"><ins class=\"adsbygoogle\"><ins id=\"aswift_1_expand\"><ins id=\"aswift_1_anchor\"><\/ins><\/ins><\/ins><\/div>\n<\/div>\n<p>De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente. La vinculaci\u00f3n entre mito, <em>hecho hist\u00f3rico<\/em> y <em>representaci\u00f3n art\u00edstica<\/em> ha sido una constante a lo largo de la Historia de la Humanidad, sobre todo en \u00e9poca Cl\u00e1sica o en periodos de \u201crevival\u201d, como el Renacimiento del siglo XVI o el Neoclasicismo de fines del s. XVIII y comienzos del XIX. Pese a todo ello, casi siempre conocemos los elementos de manera aislada; o conocemos el mito, o el hecho hist\u00f3rico, o hemos disfrutado contemplando la obra de arte. Rara vez se da el conocimiento de los tres aspectos de manera conjunta.<\/p>\n<div id=\"google-ads-ZqUJ\" class=\"GARD gard_group_2 async_mode ver2.4.7 ad_unit ad_unit_1\">\n<div id=\"GARDasync_ZqUJ\" class=\"\"><ins class=\"adsbygoogle\"><ins id=\"aswift_2_expand\"><ins id=\"aswift_2_anchor\"><\/ins><\/ins><\/ins><\/div>\n<\/div>\n<p>En este sentido y a lo largo del presente art\u00edculo, se pretende partir de una representaci\u00f3n art\u00edstica, el <em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Laocoonte\" target=\"_blank\">Laocoonte <\/a>y sus dos hijos<\/em>, para contextualizarla a trav\u00e9s del mito griego y concluir su explicaci\u00f3n con el hecho hist\u00f3rico, tambi\u00e9n ba\u00f1ado de leyenda y mitolog\u00eda. S\u00f3lo a trav\u00e9s del estudio y conocimiento multidisciplinar podemos llegar a entender verdaderamente lo que leemos en un libro o lo que vemos en una galer\u00eda de arte.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/locoonte.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-8415 size-medium\" title=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" src=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/locoonte-300x270.jpg\" alt=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" width=\"300\" height=\"270\" \/><\/a><\/p>\n<h2>El mito del sacerdote Laocoonte<\/h2>\n<p>Es el poeta romano Virgilio (s. I a.C.) a trav\u00e9s de su obra <em>Eneida <\/em>qui\u00e9n nos explica el mito del sacerdote Laocoonte y nos contextualiza la representaci\u00f3n art\u00edstica anterior. Nos da las claves para que podamos entender la escultura y el significado de la misma.<\/p>\n<p>Como sostiene el autor, Laocoonte era sacerdote de Apolo en Troya. Laocoonte fue uno de los pocos cr\u00edticos y contrarios a que el famoso caballo de madera se introdujera y quedara en la ciudad de Troya. Nos dice la mitolog\u00eda, a trav\u00e9s de Virgilio, que mientras Laocoonte se encontraba realizando un sacrificio en honor a Poseid\u00f3n, la diosa Atenea, para castigarlo, hizo surgir del mar a dos monstruosas serpientes que acabaron con la vida del sacerdote Laocoonte y con la de sus dos hijos; el primero engullido, los segundos estrangulados. La interpretaci\u00f3n de este hecho deriva de la ofensa que Laocoonte realiz\u00f3 al caballo divino, neg\u00e1ndose a su entrada en la ciudad. Caballo que, introducido en la propia ciudad por los troyanos, supuso la destrucci\u00f3n y ruina de la misma.<\/p>\n<div class=\"code-block code-block-1\">\u00a0<\/div>\n<h2>El hecho hist\u00f3rico. Origen de la guerra y el Caballo de Troya.<\/h2>\n<p>Finalmente, queda explicar el principal factor que desencaden\u00f3 la guerra entre Grecia y Troya, el porqu\u00e9 del caballo de madera y qu\u00e9 papel jug\u00f3 Laocoonte en todo esto. Cronol\u00f3gicamente, y ampliando el espectro temporal establecido por los diversos autores, la guerra puede ser ubicada en alg\u00fan momento de los siglos XIII o XII a.C.<\/p>\n<p>Tenemos que tener en cuenta que lo que hoy sabemos de la guerra de Troya es el fruto de la mezcla del hecho hist\u00f3rico, la mitolog\u00eda y la leyenda. Son varios los autores cl\u00e1sicos que recogen el suceso, como Erat\u00f3stenes, Tuc\u00eddides, Homero \u2013<em>Il\u00edada<\/em> y <em>Odisea<\/em>\u2013, Her\u00f3doto, Virgilio \u2013<em>Eneida<\/em>\u2013, etc. Aunque con profundas variaciones y numerosas hip\u00e9rboles a lo largo de sus textos, todos coinciden en afirmar que el detonante del conflicto b\u00e9lico fue el rapto de Helena \u2013esposa del rey de Esparta, Menelao\u2013 por parte del pr\u00edncipe Paris \u2013hijo del rey de Troya Pr\u00edamo\u2013. Los autores cl\u00e1sicos tambi\u00e9n plantean la posibilidad de que Paris, con la ayuda de la diosa Afrodita, enamorara a Helena, por lo que no estar\u00edamos ante un rapto sino ante una fuga voluntaria por parte de la reina de Esparta. Independientemente de ello, el hecho es que Paris consigui\u00f3 que el consejo familiar troyano aceptara a Helena como su esposa y se estableciese en la ciudad, muy a pesar del rechazo popular, convencido de las graves consecuencias que ello acarrear\u00eda. Sabio es el pueblo y las consecuencias no tardaron en llegar.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/J_G_Trautmann_Das_brennende_Troja.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-8425 size-medium\" title=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" src=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/J_G_Trautmann_Das_brennende_Troja-300x237.jpg\" alt=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" width=\"300\" height=\"237\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cuando Menelao, ausente de Esparta durante el rapto\/huida de su mujer Helena, se enter\u00f3 del suceso, congreg\u00f3 a una federaci\u00f3n de ciudades-estado griegas \u2013o aqueas, como se le conoce a esta agrupaci\u00f3n en la <em>Odisea <\/em>e <em>Il\u00edada<\/em>\u2013 que, bajo el liderazgo de Agamen\u00f3n, tendr\u00eda la misi\u00f3n de marchar por mar sobre la ciudad de Troya para castigar el atrevimiento de Par\u00eds y recuperar a su esposa. Sin embargo, los troyanos, guiados por H\u00e9ctor, ya estaban esper\u00e1ndoles posicionados en la playa. Tras una primera contienda b\u00e9lica, los troyanos se replegaron hacia el interior de la ciudad amurallada. Es en este momento cuando comienza el largu\u00edsimo asedio sobre Troya. Las fuentes cl\u00e1sicas hablan de un asedio prologando durante nueve a\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Theprocessionofthetrojanhorseintroybygiovannidomenicotiepolo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-8427 size-medium\" title=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" src=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Theprocessionofthetrojanhorseintroybygiovannidomenicotiepolo-300x272.jpg\" alt=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" width=\"300\" height=\"272\" \/><\/a><\/p>\n<p>Para romper el cerco y poder entrar en la ciudad, los griegos recurrieron a una treta, pensaron en la posibilidad de dejar a las puertas de la misma un gran caballo hueco de madera en cuyas entra\u00f1as se apostar\u00edan guerreros griegos. Y as\u00ed aconteci\u00f3. Fueron varios los troyanos reacios a introducir el caballo en la ciudad, como el caso de nuestro sacerdote Laocoonte. Sin embargo, un esp\u00eda griego, llamado Sin\u00f3n, convenci\u00f3 al resto de habitantes de que el caballo \u00fanicamente era una ofrenda griega a Atenea. El caballo acab\u00f3 siendo transportado al interior de la ciudad; una ciudad que celebraba la retirada de las tropas griegas hacia le pen\u00ednsula helena, tras un largo y duro asedio; una ciudad que durmi\u00f3 pl\u00e1cidamente tras haber disfrutado de los placeres de Dioniso en una festiva noche.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/1024px-El_Greco_Domenikos_Theotokopoulos_-_Laoco%C3%B6n_-_Google_Art_Project.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-8426 size-medium\" title=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" src=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/1024px-El_Greco_Domenikos_Theotokopoulos_-_Laoco%C3%B6n_-_Google_Art_Project-300x239.jpg\" alt=\"De Troya, Laocoonte. De Grecia, la serpiente\" width=\"300\" height=\"239\" \/><\/a><\/p>\n<p>El resto de la historia es sobradamente conocida. Los guerreros griegos descendieron del caballo de madera, abrieron las puertas de la ciudad y facilitaron el acceso a sus compatriotas que, supuestamente, se hab\u00edan retirado definitivamente a sus metr\u00f3polis. El saqueo fue sistem\u00e1tico y no hubo piedad alguna. Tras esto, la confederaci\u00f3n griega parti\u00f3 de vuelta a sus hogares en un viaje accidentado a causa de diversos naufragios. Menelao hab\u00eda cumplido su objetivo, la bella Helena regres\u00f3 a Esparta.<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>\u201cQuidquid id \u00e9st, time\u00f3 Dana\u00f3s et d\u00f3na fer\u00e9ntes\u201d<\/em><\/p>\n<p>(Sea lo que sea, temo a los Danaos [griegos aqueos] incluso cuando traen regalos)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Frase atribuida a Laocoonte por Virgilio en el segundo canto de su <em>Eneida <\/em>cuando los griegos abandonaron el caballo de madera a su suerte en las playas de Troya.<\/p>\n<div id=\"google-ads-irnK\" class=\"GARD gard_group_2 async_mode ver2.4.7 ad_unit ad_unit_2\">\n<div id=\"GARDasync_irnK\" class=\"\"><ins class=\"adsbygoogle\"><ins id=\"aswift_3_expand\"><ins id=\"aswift_3_anchor\"><\/ins><\/ins><\/ins><\/div>\n<\/div>\n<p>Autor: Borja Aso Mor\u00e1n\u00a0para\u00a0<a title=\"revistadehistoria.es\" href=\"http:\/\/revistadehistoria.es\/\">revistadehistoria.es<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antigua De Troya, Laocoonte. 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