Pablo Guerrero

Falleció, hace unos meses, el inolvidable cantautor extremeño, a los 78 años. Es de justicia decir que su música y sus letras llenaron de poesía a la generación de la transición.

Su característica voz profunda, sus canciones de tonos melancólicos, su lírica naturalista, de contenido críptico (que burló repetidamente a la censura en sus primeros discos), y sus melodías suaves, de ritmos sencillos, lograron impactarnos.

No era tan filósofo como Aute, ni tan combativo como Labordeta o Paco Ibáñez, ni tan étnico como Joaquín Díaz. Tampoco poseía la vena compositiva de Lluis Llach, ni el humor descacharrante de Javier Krahe, ni la encendida pasión de Amancio Prada, ni la desfachatez insensata de Robe… Y no consiguió, quizás injustamente, la popularidad de Serrat o Sabina. Quizás tampoco la buscó. Lo cierto es que el de Esparragosa de Lares (Badajoz), nos dejó un ramillete de extraordinarias canciones, algunas de las cuales («A cántaros», «A tapar la calle») son obligadas en cualquier fiesta privada o sangría guitarrera.

En su larga trayectoria musical (19 álbumes publicados) destacan sus primeros años. Su debut, «A cántaros» (1972) ya mostraba al genio escondido en la botella. El rotundo éxito de su concierto de marzo de 1975 en el Olympia de París (grabado en directo) le elevó a la vanguardia de la canción de autor. Solo tres músicos, Miguel Ángel Chastang (bajo), Nacho Sáenz de Tejada y él mismo (guitarras) y un puñado impresionante de temas.

Os pondré solo 4 de ellos, 3 vídeos extraidos del disco, y otro, de una versión con imágenes de su éxito más popular.

En 1977 publica «A tapar la calle», ejemplo, donde los haya de la que entonces se llamaba «canción protesta». Ahí van 2 vídeos:

Su trayectoria posterior, a caballo entre el folk, el jazz, el flamenco, los ritmos africanos y los arreglos electrónicos nos descubrió a un Pablo Guerrero más experimental, siempre huyendo de la etiqueta de «cantautor» extremeño. En el 2001 ganó un Goya, por la canción de la película «El bosque animado» (interpretada por Luz Casal). Pero su actividad musical no le hizo renunciar a su otra gran afición, la poesía. Publicó 17 libros. De sus versos salió esta colaboración con el insigne rapero Nach. En el vídeo podemos escuchar cómo el tiempo había hecho ya estragos con su voz.

Por último, una guinda: el documental «Luna de nosotros llena», en el que Ramón Moratalla retrata la vida, la obra y la personalidad del irrepetible músico.

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