Jessie Buckley, Michael B. Jordan y Amy Madigan
Sean Penn, en las calles de Kiev, en una visita anterior
Las triunfadoras
En lo alto del podio está, este año, «Una batalla tras otra», intenso film de acción, basado libremente (la trama se sitúa en un indefinido futuro distópico) en una novela de Thomas Pynchon sobre los movimientos radicales de los años sesenta (Vineland, 1990). Rodada con su habitual pericia por Paul Thomas Anderson, a base de persecuciones y peleas a tiros que se suceden sin respiro, cuenta con grandes interpretaciones (Leonardo DiCaprio, Penn, Benicio del Toro y las revelaciones Chase Infiniti y Tayana Taylor). 6 premios, incluyendo mejor película y director, de 13 nominaciones. El Oscar al mejor actor de reparto lo recogió Kieran Culkin (premiado el año pasado) pues Sean Penn no hizo acto de presencia (estaba en Kiev para mostrar su apoyo a Ucrania).
En segunda posición quedó la gran favorita, por su gran número de nominaciones (16). Solo se llevó 4, pero algunos importantes: Ryan Cogler, mejor guion original y Michael B. Jordan, mejor actor protagonista. «Los pecadores» cuenta, en forma de musical de soul y blues, como empieza y termina, de manera apocalíptica, la «premiére» de un club nocturno. La espectacular o incomprensible (según con qué ojo se mire) mezcolanza no puede ser más explosiva: una estupenda banda sonora (premiada también) haciendo frente a malísimos vampiros.
En el tercer peldaño del podio debo situar a «Frankenstein», que se llevó 3 merecidas estatuillas «técnicas», a pesar de merecer, al menos, uno más, porque Jacob Elordi, en su papel de tierno y desesperado monstruo, está extraordinario. La originalísima y fastuosa película de Guillermo del Toro es una de las mejores adaptaciones al cine de la obra de Mary Shelley.
Las ganadoras «pequeñas»
«Las guerreras k-pop» se convirtió en la revelación de la noche, con su 2 de 2 (mejor largometraje de animación y mejor canción), confirmando el buen momento del cine coreano y de ese estilo musical que hace furor entre el público adolescente.
Y también puede darse por satisfecho el equipo de «Weapons», pues, a pesar de ser ignorada en las nominaciones, la terrorífica película se llevó el Oscar en la única categoría en la que estaba nominada: mejor actriz de reparto (Amy Madigan).
La pedrea
Amarga, pero menos, fue la noche de tres películas, porque no se fueron de vacío.
«Valor sentimental» narra las complicadas relaciones entre un distante padre, prestigioso y retirado director de cine, y sus 2 hijas, una de ellas actriz. Cuando ella rechaza el papel protagonista de la película con la que el regresa a la realización, se produce el conflicto, y salen a la luz las heridas del pasado. Nominado en todas las categorías principales, el film noruego solo fue premiado con el Oscar a la mejor película extranjera, aunque hubiera sido justa también la estatuilla para Stellan Skaarsgard.
«F1: La película» le «robó» el premio al mejor sonido a Sirat. Con deslumbrantes montaje y puesta en escena, adolece, quizás, de excesivos tecnicismos y normas relacionadas con el mundo del motor, pero, por lo demás, es un trepidante film de acción. Contaba con 4 nominaciones, esta historia de la vuelta a los circuitos de un veterano corredor.
«Hamnet» se libró de una gran derrota por la reconocida actuación de Jessie Buckley. Ese 1 de 9 fue una injusta cosecha para la gran película inglesa del año. Cuenta la estremecedora tragedia de la familia Shakespeare, al perder a su hijo pequeño. En la trama, eminentemente teatral, tienen importancia fundamental el guion, sensible y emocionante, y unas memorables interpretaciones.
Las derrotadas
No se llevaron ningún Oscar muchas películas, entre otras, Sirat, que tenía fuertes competidoras en la categoría de películas extranjeras (la iraní «Un simple accidente» o la brasileña «El agente secreto» hubieran sido también dignas vencedoras), pero que ya he dicho que era fuerte candidata al galardón al mejor sonido.
Entre ellas, hablaré de cuatro. «Sueños de trenes» cuenta la historia de un trabajador de la industria maderera empleado en la construcción del ferrocarril en el año 1900, que pierde a su familia y debe sobreponerse a la desgracia. Rodada en impresionantes escenarios naturales, se hace lento el excesivo retrato introspectivo del protagonista (excelente Joel Edgerton), pero es bonita de ver. Estaba nominada en 4 categorías.
«Bugonia» cuenta el secuestro de una mujer científica por parte de dos individuos que la creen una invasora extraterrestre. La dramática y agobiante situación, sátira de las actitudes conspiranoicas tan extendidas hoy en día, termina en un sorprendente final. Tenía 4 nominaciones.
Con las mismas 4 contaba «El agente secreto», ambientada en el Brasil de finales de los años 70, durante la dictadura militar, que narra la huida de un profesor al que persiguen sicarios encargados de matarle. Magnífico fresco histórico de las miserias de la vida marginal y, a la vez, potente thriller, su guion y la actuación de Wagner Moura son sus más brillantes cartas de presentación.
He dejado para el final de este epígrafe a la gran derrotada de este año. «Marty Supreme» estaba seleccionada en 9 categorías y obtuvo un rotundo «rosco». No gustó, al parecer, la historia de ese desmesurado jugador de tenis de mesa, trasunto del ajedrecista Bobby Fischer y con reminiscencias del DiCaprio de «Atrápame si puedes», a pesar de su montaje espectacular y su bonito diseño de vestuario. En su descargo, decir que no era rival serio para sus fuertes competidoras. El favorito a la mejor interpretación protagonista, Timothée Chalamet, perdió con palmaria justicia, pues hay que decir que está un tanto excesivo. No obstante, la película tiene momentos graciosos y un ritmo ágil.
La mejor película
No se la puede llamar derrotada. Tampoco esperaba grandes alharacas, pues «Si pudiera, te daría una patada» solo contaba con una nominación, la de mejor actriz principal, para Rose Byrne. Le dieron el Globo de Oro, pero como en ese certamen los premios de interpretación están divididos, allí era más fácil. En los Oscar competía con la protagonista de «Hamnet», pero si se lo hubieran dado, habría sido merecidísimo también. Lo injusto del caso es que debería haber tenido nominaciones importantes (muchas). Cuenta la angustia y la impotencia de una psicóloga con una vida extenuante. Mientras trabaja, y en ausencia de su marido, tiene que ocuparse de una hija con anorexia grave, . Sus problemas se multiplican al desaparecer una de sus pacientes, mientras debe enfrentarse a una avería grave en su casa y a la incomprensión de su propio terapeuta y de los asistentes que tratan a su hija. El «tour de force» de la actriz que sostiene todo este tinglado es asombroso. Un tremendo guion y una claustrofóbica y desasosegante puesta en escena son la guinda de esta redonda tragedia griega.

