Liga Interna 2016 -17 (3)

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Se esperaba con gran interés el partido entre 1ºH y 1ºX, por varias razones. Primero, para comprobar el rendimiento del nuevo equipo de los «cambiacapas» Francis Nuñez y Daniel Uría. Segundo, para celebrar el regreso a las canchas de la profe Bea, a la que sus problemas físicos hicieron retirarse prematuramente hace tres años. (el interés se hacía extensivo a la capacidad de la gran jugadora y estratega para «controlar» la «furia desatada» de su dominicano compañero. Y tercero, por conocer la capacidad competitiva de los de Adrián López (debutante en la Competición), un grupo de curtidos, esforzados y «cancheros» jugadores.

Los de 1ºX comenzaron a toda mecha. Un triple de su capitán y una canasta de Alonso les hicieron terminar con un 5-0 un primer cuarto caracterizado por unas defensas feroces. El parcial se repitió en el segundo cuarto, gracias a un Adrián con un asombroso porcentaje de aciertos. El 10-0 del descanso era más que deshonroso para los «expertos» Beatriz, Francis o Fidel, pero la desigualdad iba a desaparecer como por «ensalmo».

El despertar de la bestia

Después de una serie de desaciertos verdaderamente lamentable, Francis decidió tomar las riendas. Su primera canasta apenas supuso un mohín de malestar de sus enemigos, que iban ganado ya de trece, pero el último cuarto, que comenzó con una preciosa asistencia (¡¡!!) del susodicho sobre Bea, fue otra cosa. Con un triple y dos canastas más, puso a los suyos solo cuatro abajo.

Quedaban dos minutos para el final y el «¡vamos a jugar tranquilos!» de Luis a sus compañeros resonó algo falso en las mentes de los de negro, que no se creían el vendaval que les estaba cayendo encima. Pero cuando atacaban los de 1ºH para ponerse a dos o a uno, sucedió lo inesperado. Una jugada desgraciada entre Antonio y Francis, en la que Adrián tiró de veteranía robándoles la cartera, decidió el choque. Su escapada acabó en canasta y tiro adicional (que además metió). El 18-11 final coronó al capitán de 1ºB como MVP, y certificó la merecida victoria del más compensado de los dos equipos.

Por los de 1ºH, que se divirtieron lo suyo, a pesar de la derrota, jugaron:

Iván Herranz y Víctor Herranz, hiperactivos y atléticos, omnipresentes en todas las jugadas, parecieron cuatro, más que dos. Multiplicándose para defender, en jugadas las que se convierten en auténticas «lapas» (por no decir «sanguijuelas»), terminan agotando a los atacantes que les tocan en suerte (¡hombre, alguna falta hacen, y algún hachazo reparten, aunque luego nunca han sido ellos!). En ataque, su movilidad les permite conseguir buenas posiciones de tiro, lo cual no es garantía de canastas, sino más bien de rebote para el equipo contrario (deben aprender a tirar de cerca). En la subida y la circulación de balón se muestran, no obstante, seguros y certeros en el pase.

Beatriz Mínguez, capitana de «facto», hizo de coach, asesora táctica y hasta asistente espiritual. Imprescindible en labores de organización e intendencia, subió la bola con acierto e impuso la lógica en los movimientos ofensivos (que a veces eran verdaderamente «ofensivos») de su equipo. A pesar de notarse sus carencias físicas (demasiado hace con estar), y de no bajar en los contraataques (lo cual no es problema, por la abundancia de «atletas» entre los suyos), mostró su calidad con una acertada selección de tiro, que tuvo el premio en la ya comentada canasta del partido.

Antonio Blanco, la joya que sigue sin pulir, ganaría millones (ofertas de la NBA incluidas), si aprendiese a meterlas desde debajo. La asistencia que dio Francis a Bea la veo, en mis sueños, multiplicada por 10 y convertida en 20 puntos de Antonio (con un salto, además, que convertiría sus tiros en imposibles de taponar). Luchó y corrió lo indecible, subiendo el balón con su «ortodoxia» particular y sus «dribligs» imposibles. Su falta de fundamentos defensivos le terminó haciendo abandonar el campo por 5 faltas (de las cuales, claro, solo hizo una, je, je, je).

Francis Núñez, individualista feroz, ha recalado además en un equipo en el que no hay tiradores. Salir de ese atolladero es un problema. Solo Bea (que, de momento, no está para muchos trotes) y Fidel (que solo puede colaborar de manera puntual), son finos estilistas. Ante eso, ¿existe alguna solución que no sea «chupárselas» todas? Pues sí, y ahí es evidente que la labor que tienen que hacer sus compañeros no es poca (aunque tampoco difícil). Vamos a ver. El mejor defensor del equipo rival (siempre), más uno ayudándole (casi siempre), y un tercero atento y cercano (muchas veces), ya son más de medio equipo contrario marcando a uno solo. De ahí pueden salir pases y pases y más pases para los «no tiradores», desmarcados y tranquilos, que se deben situar bajo la canasta, o en todo caso, cerca (cerquísima) de ella.

Del chaval en cuestión, poco hay que decir. Hizo lo que pudo, con sus nueve puntos (incluido un triple), pero la desesperación de verse solo en la anotación no es buena consejera, y tampoco tiene facilidad de controlarse cuando se ve con el balón y rodeado «solo» de cuatro jugadores enemigos. Se supone que mejorará, con los partidos, hacia esa tranquilidad que le hace falta.

Gonzalo Marín, luchador y guerrillero, aporta en valentía y arrojo lo que no puede dar en cuanto a técnica individual. Su intento de cortar un contraataque contrario le valió una espectacular caída (con retirada inmediata «en camilla»), que bien pudo haberle supuesto una grave lesión. Esa temeridad (que además era falta antideportiva, que no se pitó) le pudo costar cara, pero no fue la única, y le debe hacer comprender que para defender bien no hace falta emplear la fuerza (y mucho menos la contundencia), sino solo las piernas. El «pupas», por lo demás, estuvo sobrio y seguro con el balón, ayudando además en el rebote.

Fidel García-Gesto solo pudo jugar (por imperativos académicos) un cuarto y pico. Dejo muestras de su buen hacer, aunque sus penetraciones no tuvieron la eficacia habitual. Con él en el campo hubo muestras de orden y de movimiento de balón. Su presencia entre los de 1ºX se vuelve imprescindible, junto a Bea, para que las cosas no se desmadren.

Daniel Uría fue el jugador potente y reboteador que los suyos nececitan. Mucho más tranquilo que Antonio, saca bien la pelota y controla muy bien sus acciones. Defiende bien y elige siempre la mejor opción para pasar. Lástima su falta de tiro, pues se podría decir de él lo mismo que de su colega: podría meter muchos puntos bajo canasta. Tampoco sería «moco de pavo» que aprendiese a coger la posición en el rebote, pues ya solo tirando de su potencia coge muchos (¡esa Bea!).

El equipo, a pesar de todo, tiene una pinta buenísima. Y es que garantizado el rebote con Antonio y Daniel, con la aceptable y pegajosa defensa que aportan los demás, y la presumible potencia anotadora de los tres baloncestistas «puros», el futuro es suyo (es decir, las mejoras se anuncian notorias e irremediables).

Los de 1ºX lo hicieron así:

Alonso Romero demostró que sigue siendo un esforzado deportista y un compañero de fiar. Aprovechando su velocidad y sus apreciables fundamentos, sacó el balón al contraataque en varias ocasiones, con regates a veces arriesgados, pero casi siempre exitosos. En estático fue también un elemento importante, pues supo romper la zona con su habilidad. Sigue teniendo el defecto de la «paradinha» marca de la casa cada vez que se sitúa para tirar (solo le pasa viniendo en carrera, no cuando está quieto), que solo en ocasiones el árbitro juzga como pasos «de salida» (en otras, le perdona). Fino tirador, no obstante, metió una buena canasta. En defensa, combinó grandes aciertos (robos de balón), con personales algo absurdas (no solo la quinta, que hizo con la clara idea de «borrarse»)

Adrián López fue capitán y líder, jugando como un veterano, que solo después de jugar muchos partidos oficiales sabe lo que tiene que hacer en cada momento en el campo. Anotó con regularidad, y demostró que, a pesar de ser más bien escolta, se desenvuelve bien como 1, 2 ó 3, e incluso puede jugar de 4, colaborando en el rebote (no le quedó más remedio). Entra a canasta con velocidad y potencia, tira bien de cuatro metros e incluso se marcó un triple importante. Su robo de balón en el último cuarto fue definitivo, cuando la  remontada rival estaba en su apogeo. Estupendo en todas las facetas, estuvo muy acertado defendiendo al dominicano rival, sobre todo en los tres primeros cuartos (en el último no pudo nadie con él).

Abel Alameda no estuvo tan brillante como en algún partido que un servidor ha visto, pero colaboró con su lucha infatigable tanto en defensa como en ataque. Muy seguro en el pase y muy veloz cuando le tocó subir el balón, no tuvo suerte con la canasta rival (faltó, esta vez, su acostumbrado triple).

Iván Ortíz fue el de siempre. Rudo defensor y seguro pasador, no carece de fundamentos para manejar el balón, protegerlo con acierto e incluso, a pesar de su cuerpo de «power-forward» (alero fuerte), regatear sin problemas, demostrando una agilidad sorprendente. En ataque estuvo recatado, a pesar de que sabe tirar «fino».

Luis Sanchidrián, actuando de pívot (labor que en este equipo le va a tocar), de base y de alero (posiciones que le gustan más, pero que ahora no convienen a los suyos (¡no haber crecido tanto, macho!), estuvo sobresaliente. Le disputó los rebotes con éxito (sobre todo bajo su aro) a Antonio y a Daniel, e incluso lanzó contraataques con fantásticos pases de balonmano (dificilísima suerte esta, propia solo de grandes pivots) al palomero (Adrián). En ataque estuvo discreto, y, aunque lo intentó, solo consiguió una canasta. Pudieron ser más, pues siempre hizo una buena selección de tiro. Fue también el jefe en la cancha, ante el más afable carácter de su capitán, intentando tranquilizar y dar indicaciones a su equipo.

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Una respuesta en “Liga Interna 2016 -17 (3)

  1. Adrián.L dijo:

    Fernando, un par de cosas, nostros somos 1ºX. Es 1ºX vs 1ºH y aunque no es de mi incumbencia, hecho en falta partes del partido que merecían pertenecer a tu blog.
    Las valoraciones personales de ambos equipos por ejemplo.
    De todas maneras fue un partido muy divertido y espero con ansias el siguiente.
    Un saludo

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