6 de cada 10 estudiantes no creen estar preparados al salir de la universidad

elEconomista.es
10/06/2021

Un 73% de los trabajadores españoles considera que existe un déficit en capacidades

Si antes de la llegada de la Covid-19 la brecha entre la oferta y la demanda de empleo ya era amplia, desde la irrupción de la pandemia ha aumentado todavía más si cabe. Se ha puesto de manifiesto la necesidad de incorporar nuevos perfiles profesionales que poseen una serie de competencias que todavía no han llegado a las instituciones de formación superior, lo que sitúa a la sociedad en un momento crítico en el que los ciudadanos no pueden satisfacer las necesidades de los sectores. Según el Informe Anual 2020 sobre el Estado del Mercado Laboral de Infojobs y ESADE, la mayoría de las vacantes de empleo, un 30%, tan solo solicitan unos estudios básicos, mientras que la mayoría de los demandantes cuentan con estudios universitarios, que solo son necesarios para un 15% de las ofertas. La Formación Profesional sigue a la cola, con un 27% de las personas que solicitaron empleo, a pesar de que cada vez se le está dando más importancia a este campo. Los profesionales señalan el foco del problema en la falta de concordancia entre las capacidades de los graduados universitarios y lo que el empleo obtenido requiere.

Ante esta situación, es fundamental que las universidades y escuelas de negocio formen a los alumnos en las competencias que están demandando las empresas, por lo que es prioritario que mantengan una buena relación con este sector. Este puede ser el punto de partida de los problemas. Los malos datos se unen a cómo la crisis sanitaria y económica ha trastocado especialmente a los más jóvenes, que venían ya de una situación delicada de la crisis de 2008. No obstante, esta situación tampoco descuadra con las últimas informaciones que tenemos de un informe realizado por Eurostat que mostraba qué países presentaban mejores tasas de empleo de sus jóvenes egresados. España no estaba entre los mejores, sino todo lo contrario, entre los peores. Malta se posicionaba en el primer lugar del pódium con la tasa de empleo de graduados más alta de Europa, concretamente con un 93,4%.

Los problemas se multiplican para este país y es que el FMI ya señaló a España como la economía más golpeada por el coronavirus, cayendo la actividad hasta un 12,8%. Por si fuera poco, a esto se le junta el empleo. Varios estudios lo corroboran y señalan que la empleabilidad es la asignatura pendiente de España. Concretamente, seis de cada diez estudiantes universitarios españoles creen que no están preparados a nivel profesional cuando salen de la universidad.

Un 30% de las vacantes de empleo solicita únicamente estudios básicos

En muchas ocasiones puede suceder que lo que demanda el mercado y lo que ofrecen los candidatos a nivel formativo o competencial no coincida. Esta brecha aparece cuando las empresas publican las vacantes y los candidatos exponen sus estudios y su experiencia. Aunque muchas veces se ha abordado este problema, lo cierto es que los niveles de estudios más altos tienen desde siempre mayores posibilidades de conseguir un empleo y, por lo tanto, es lógico que los jóvenes apuesten por ellos. El problema es la concordancia de sus capacidades y lo que el empleo obtenido requiere. Para los profesionales que han realizado el informe de InfoJobs la respuesta estaría en la reorientación del tejido productivo español hacia actividades de alto valor añadido que permitan desarrollar el potencial de ese capital humano con formación superior. Es decir, intentar que esas personas no solo consigan un empleo, sino que además ese trabajo aproveche la formación que tienen.

Es por ello por lo que se indica que hay dos apuestas formativas que tienen que ponerse en valor. Por un lado, los estudios adecuados para los perfiles técnicos-tecnológicos que sigue demandando el mercado y por otro lado la apuesta de las habilidades, es decir, la mejora continua de estas es transversal y mejora las posibilidades de empleabilidad sea cual sea la formación que se haya alcanzado.

El problema recae en la concordancia de sus capacidades y lo que el empleo requiere

Todos los desafíos tecnológicos que ha impuesto la era de la digitalización con la correspondiente aceleración por la pandemia han acelerado los ritmos de las nuevas demandas del mercado. En este sentido, las habilidades laborales están cambiando de manera continua, pero la capacitación de los profesionales no se está llevando a cabo al mismo ritmo. Según el estudio «Carencias de Capacidades» elaborado por la plataforma Udemy, un 73% de los trabajadores españoles considera que existe un déficit en capacidades. Esto significa que los trabajadores deben mantenerse en constante actualización al ritmo que cambia el sector laboral y que es probable que las instituciones educativas no estén cumpliendo correctamente su función de preparar a los jóvenes para el mercado laboral. 8 de cada 10 encuestados afirman haber tenido que adquirir habilidades adicionales para desempeñar su trabajo.

Esta situación marca una brecha de habilidades sobre la que ya hay ciertos organismos poniendo el foco. Y es que los análisis más recientes de la OCDE sugieren que es probable que casi el 30% de los empleos probablemente sufra algún tipo de transformación. Son las habilidades de liderazgo y gestión junto con las capacidades digitales lo que más valor tiene ahora en el mercado.

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