Alevin Femenino SMBosque (7)

baloncesto

Desde el segundo partido ya estoy oyendo voces que me dicen: «sí, sí, ya se notan progresos». Las chicas hicieron lo que pudieron en el primer partido y, en todos los demás, también… Pero, la verdad es que si hay algún día en el que no hay que devanarse mucho los cerebros para encontrar datos positivos, ha sido en este. Dos jugadas, una, bien vista y aplaudida, la dejada de Carlota Escohotado. La otra, ensayada también, el pase fallido de nuestra base a Teresa González, que, bien situada y desmarcada, lo esperaba en el ataque.

El San Gabriel ganó 44-3. Viéndolos calentar, todos hacíais apuestas sobre en qué cuarto nos sacarían esta vez los 50 puntos de ventaja. ¡Pues no sucedió! Grandes pívots y unos cuantos bajitos rápidos y hábiles. Entre los tapones y la intimidación de nuestro ataque (por parte de los primeros) y los contraataques (de los segundos) nos comieron. Pero seguimos defendiendo muy bien en estático (hubo varios momentos, en el último cuarto, que nuestra zona era impenetrable) y haciendo, casi siempre, buena selección de tiro. Mala suerte, Desirée Fernández, Daniela Chirito y Lucía Sánchez-Lasheras, pues pudieron caer algunas canastas más. Nicole Marinova no se puede decir que tuviera buena suerte en su triple, porque es que siempre tira muy bien, y es lógico que las meta.

Por lo demás, buenas sensaciones. Teresa, muy luchadora. Carla del Tronco, llevando bien el balón y ayudando mucho en el rebote. Carlota, cada vez mejor (la ví dos ataques, uno en cada tiempo, botando el balón, con mucha suficiencia, con la izquierda). Camila Pajares, mejor de tres que de cinco, y estupenda en defensa. Lo mismo cabe decir de Daniela, una fiera bajo nuestro aro. Lucía intimidó lo suyo, y también defendió muy bien. Desirée, atacando excelentemente, como siempre. Y Nicole, que hizo un partido completísimo, inconmensurable en el rebote, y, en la canasta contraria, lo ya comentado.

No puedo dejar de hablar de la anécdota del de la mañana. La canasta en propia de una de las nuestras. Un error sin ninguna importancia, pero que da una muestra de lo bien que se toman el deporte las chicas, porque lo que podía haber provocado una vergüenza importante, fue inmediatamente asimilado como una circunstancia más de lo que solo es un juego. Solo hace el ridículo quien no sabe cómo afrontarlo y yo prefiero que disfruten también con estas cosas, como así fue. Quién sufra jugando o no pueda soportar la tensión o los nervios, que no practique el deporte (ninguno). Mis muchachas son felices. No hay más que verlas.

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