La Puerta del Infierno

 

El pozo ardiente de Darvaza, en Turkmenistán (Asia Central)

El pozo ardiente de Darvaza, en Turkmenistán (Asia Central)

No, no es el título de una película de terror, aunque bien podría serlo si a algún director especializado en películas de acción se le ocurriese llevar a la pantalla grande la historia en cuestión.

Primero, fijarse en su tamaño. Hay en la foto una persona de pie, a la izquierda.

Segundo, no se trata de un volcán activo, ni tampoco de ningún fenómeno natural. Se trata de una catástrofe provocada por el hombre. Ahora que tanto se comentan los efectos perniciosos de la búsqueda de los combustibles fósiles (en España, sin ir más lejos, en las costas de Castellón y Tarragona saben algo de ello), hay desastres, como este, que acaban constituyendo un espectáculo por sí mismos.

Tercero, al grano. En 1971, un equipo de geólogos e ingenieros rusos perforó, accidentalmente, durante unas prospecciones en el desierto de Karakum, una caverna de gas. La caverna se derrumbó, tragándose el campamento  y la maquinaria. Para recuperar los carísimos aparatos de perforación, prendieron fuego al pozo, esperando que el fuego consumiese el gas. Siguen esperando. Turkmenistán posee una de las mayores reservas de gas natural del mundo. Y ahora, también, una curiosa atracción turística. La llaman «La Puerta del Infierno», y tiene 69 metros de diámetro y 30 de profundidad.

Cuarto. El futuro. Nadie sabe cuándo se apagará. Yo que vosotros, me apresuraría a hacer turismo antes de que suceda. Quedarse sin ver ese espectáculo sería una verdadera pena.

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